Un comedor frente al mar donde cada tarde el sol se pone sobre la mesa. Pescado de lonja, mariscos de la isla y una bodega de más de doscientas referencias.
Escuchamos al mar antes de escribir la carta. Lo que llega por la mañana a la lonja decide lo que cocinamos por la noche.
Cambia con la temporada. Cada plato indica sus alérgenos.

Nuestro sumiller elige cada botella pensando en el mar: blancos volcánicos, espumosos de altura y joyas de pequeños productores de las islas.
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Una tarjeta digital que llega al instante por email, lista para imprimir o reenviar. Válida durante un año.
En la web real, el pago se hace online con tarjeta.
Elija día, hora y número de comensales. Las mesas junto al ventanal se asignan por orden de reserva.